martes, 14 de abril de 2009

Un día más, un día menos

Me despierto con la alarma, son las 7 de la mañana, nunca me he caracterizado por ponerme el despertador 30 minutos para que esté sonando cada 5, ese tiempo lo invierto en descansar, para qué torturarse durante media hora pudiendo disfrutar del calor que producen las sabanas. Me levanto de la cama y levanto la persiana esperando ver que amanece un nuevo día y deseando que sea de sol, pero no, después de mucho tiempo con un clima agradable a Madrid ha vuelto la lluvia y el frío, ese frío que lo nota en los huesos esos pacientes que cada mañana van a la clínica a rehabilitarse, ese frío que hace que el estado de ánimo vuelva a cambiar como si de una veleta al viento se tratase y obliga a guardar las chanclas de nuevo en el fondo del armario. Empieza un nuevo día, otro más u otro menos en la vida, a muy poca gente le gusta madrugar y a mí me mata después de haber dormido muy poco durante la noche porqué lo único que he hecho ha sido dar vueltas, de un lado a otro de la cama, soñando despierto y enredándome con el edredón. Desayuno, un Colacao con galletas, como siempre, pero esta vez, tengo algo diferente, bizcocho que me dio un buen amigo, gracias. Después de desayunar vuelvo a mi cuarto que está repleto de fotos, lleno de recuerdos y anécdotas frías como el aire que entra por mi ventana, me refresco la cara, me aseo y me voy para el hospital.
Allí mi mente no tiene tiempo para pensar, estoy de un lado para otro, tratando a pacientes con la música de la radio de fondo, cadena 100. Todos los días las mismas canciones y todos los días me paro a pensar cuando suenan canciones que me traen recuerdos, a veces buenos y a veces malos. Después de acabar en el hospital, vuelta a casa, comer rápido, dormir siesta y muchas veces faltar a clase alguna hora para seguir durmiendo porque mi cuerpo lo necesita, si no duermo unas horas, un dolor perenne se introduce en el lateral de mi cabeza. No creáis que no descanso porque alguien me quita el sueño, porque no es así lo que pasa que últimamente me dejo robar las horas de sueño y me acuesto tarde y cuando lo hago tengo el cuerpo alterado pero duermo a gusto el poco tiempo que me queda.
Después voy a clase y busco un hueco para ir al gimnasio a hacer un poco de actividad física, ahí es cuando mi mente empieza de nuevo a carburar, me siento en armonía cuando estoy haciendo ejercicio y siempre circulan por la cabeza ideas positivas, pienso en el futuro, en las ganas que tengo de acabar y empezar una nueva etapa de mi vida, esa en la que todo el mundo no me recomienda porque dicen que al final estarás asqueado con el trabajo pero yo les digo que necesito ya un cambio, que 5 años son muchos y más harto de mi universidad no puedo estar, por eso, me motiva el pensar, sin tener ni idea de que va ser de mí, en el futuro cercano, cuando acabe y tenga que decidir donde plantar el huevo, empezar a echar curriculums y buscar un trabajo y casa.
Después de llegar del gimnasio, una serie de estiramientos, abdominales, zumito de naranja y ducha, todo ello acompañado de musiquita que te ayuda a motivarte, una vez acabado todo eso, cenar, ver la tele de mientras y más tarde el mejor momento del día, tirarme a la cama, coger el ordenador, escribir, escuchar música y charlar con mi gente por internet hasta que después de un tiempo robado al sueño, me duermo de nuevo, pensando en que necesito más de 24 horas, yo creo que si tuviera 48 me seguiría quejando, pero bueno, es innato en mi, siempre me quejo sino no estoy contento. Si tuviera esas 48 que reclamo invertiría mucho tiempo en dormir, porque para mí, es uno de los placeres que tiene la vida. He aquí un día tipo de mi vida, con ganas de que llegue ese sol que reclamo y con la esperanza de acabar la carrera y que todo me vaya bien decida lo que decida, lo tengo más fácil si vuelvo a mi tierra pero me atraen los retos, me gusta la idea de tener ese gusanillo de no saber a ciencia cierta lo que sucederá una vez acabado la carrera, lo que tengo seguro es que ya no dependeré de nadie económicamente y que haré mi propia vida aunque me tenga que alimentar a base de salchichas Frankfurt porque la economía no me permita otra cosa.

1 comentario:

Mentxu Menarrá dijo...

Sabes que siempre tendrás el apoyo de tu familia. Te queremos muchísimo, no quiero que nunca lo olvides. Me parece muy bien decidas lo que decidas, eso sí, cuídate peki y sé feliz. Te lo mereces. Eres muy buena persona y mucho mejor hijo y hermano. La familia siempre la vas a tener ahí.
Aupa Athletic!!!!.
Te quiero. Mentxu