No me pidas algo imposible, algo que no estoy dispuesto a realizar. A veces lo difícil se convierte en posible, solo el tiempo y el destino marcan nuestro camino. Ese camino que es la vida en la que existe dificultades y riesgo, ese riesgo que a veces hay que asumir para poder llegar a ser feliz, ese riesgo que da a la vida un carácter esencial y le da más valor, porque sin riesgo y dificultades la vida sería demasiado aburrida. Imagínate que todo sería fácil, que no tendríamos que esforzarnos para conseguir nuestros objetivos, que tendríamos todo hecho desde que naces hasta que mueres, yo me hubiera cansado de vivir en cuanto tuviera uso de razón. Por eso hay que ver como algo positivo las adversidades que te ofrece la vida porque lo creáis o no esas situaciones te reportan a la larga muchas cosas buenas, lo importante es sacarle el jugo, asumir los errores, aprender a vivir con ellos y así es como lo difícil se convierte en fácil, lo negativo vuelve a formarse en tu cabeza como algo positivo. La clave está en asumir, si lo asumes todo lo demás va sobre ruedas.
Muchas veces he hablado de elegir o no elegir pero cada vez creo más en el destino, ese destino que me apega a ti aunque sea imposible. Ese destino que me impide no poder parar de pensar en ti aunque no nos podamos ver. A veces las situaciones las creamos y otras veces surgen, prefiero la segunda opción porque es la que realmente merece la pena, no podemos inventar un sentimiento, no podemos fabricar los sueños, simplemente brotan y cuando eso ocurre a miles de kilómetros de distancia hay que saber interpretar lo que te marca el destino, lo que la vida te quiere decir. Mi humilde opinión de la vida está marcada por las experiencias vividas, de momento no son muchas pero de todas ellas he recapacitado y de todas ellas me he aprovechado para tener claro en mi vida lo que quiero y lo que quiero es a ti. No te quiero poseer, no te quiero presionar, quiero que seas libre a mi lado, libre sí, pero conmigo. No me pidas lo imposible, porque nada es imposible solo es cuestión de planteárselo y de luchar por lo que uno quiere, no hay que ponerse muros ni diques simplemente hay que ir sorteándolos y saltándolos, todo el mundo es capaz de poder conseguir lo que se plantea, pero mucha gente decide contemplar el muro desde abajo sin intentar escalarlo, yo por lo menos no soy así y lo que más me gusta es poder vencer mis adversidades, mis dificultades y mis miedos, así es como uno se siente realizado y lleno y no vacío y sin ganas por no dar ese primer salto y encaramarte al muro de la vida, al mundo de la ilusión, porque cuando te sientas encima del obstáculo una vez superado y miras hacia abajo es cuando realmente uno respira hondo y se siente libre.
Muchas veces he hablado de elegir o no elegir pero cada vez creo más en el destino, ese destino que me apega a ti aunque sea imposible. Ese destino que me impide no poder parar de pensar en ti aunque no nos podamos ver. A veces las situaciones las creamos y otras veces surgen, prefiero la segunda opción porque es la que realmente merece la pena, no podemos inventar un sentimiento, no podemos fabricar los sueños, simplemente brotan y cuando eso ocurre a miles de kilómetros de distancia hay que saber interpretar lo que te marca el destino, lo que la vida te quiere decir. Mi humilde opinión de la vida está marcada por las experiencias vividas, de momento no son muchas pero de todas ellas he recapacitado y de todas ellas me he aprovechado para tener claro en mi vida lo que quiero y lo que quiero es a ti. No te quiero poseer, no te quiero presionar, quiero que seas libre a mi lado, libre sí, pero conmigo. No me pidas lo imposible, porque nada es imposible solo es cuestión de planteárselo y de luchar por lo que uno quiere, no hay que ponerse muros ni diques simplemente hay que ir sorteándolos y saltándolos, todo el mundo es capaz de poder conseguir lo que se plantea, pero mucha gente decide contemplar el muro desde abajo sin intentar escalarlo, yo por lo menos no soy así y lo que más me gusta es poder vencer mis adversidades, mis dificultades y mis miedos, así es como uno se siente realizado y lleno y no vacío y sin ganas por no dar ese primer salto y encaramarte al muro de la vida, al mundo de la ilusión, porque cuando te sientas encima del obstáculo una vez superado y miras hacia abajo es cuando realmente uno respira hondo y se siente libre.

