
Bien, a gusto, contento, feliz, me siento alegre y con motivación suficiente para seguir adelante, es hora de levantar la cabeza bien alta, el que me conoce sabe que nunca perderé esa sonrisa, un tanto extraña y desviada a un lado que da un toque característico a mi persona. Da igual el tiempo que pase siempre la tendré, al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta ese gesto aunque a veces no sea perfecto. Constantemente ayuda a alguien que lo necesite, aníma, alegra y da un poco de tus ganas de vivir a aquel que proclama que no tiene ganas de respirar. En lo diferente esta lo interesante y para ser diferente tienes que conocer y eso es lo que hago yo. Nunca dejaré de hacerlo, primero porque me motiva y segundo porque disfruto con ello, cuanto más conozco más me alegro de haber escapado del nido que tenía en mi tierra, ese reducto protector en el que tienes todo hecho, a mi motivan los retos, me divierte sentirme realizado cuando no es todo fácil lo que te dan. Me gustan las dificultades y sobre todo superarlas, allí es cuando mi personalidad y mi ser vuelve a ser lo que era, un cerebro que necesita alimento constante aunque al cuerpo le falte azúcar.
Yo en cualquier sitio que esté, disfruto al máximo de todo lo que me puede dar el entorno y como no, aquí en Canarias, también lo estoy haciendo. Disfruto de esa temperatura agradable y a veces sofocante que incita a pegarse un baño. Entre semana, solo tengo tiempo por las mañanas y he encontrado un rinconcito de la ciudad perfecto que me permite disfrutar del mar con la tranquilidad de las olas rompiendo contra la piedra, es mi paraíso particular, allí me desplazo en bici, subidas y bajadas constantes que por el momento mi nueva adquisición soporta con fuerza las sacudidas de un garrulo descendiendo por un camino pedregoso y la pobre amortiguando como puede. Cuando llego dejo la mochila caer, me quito la camiseta sudada y busco un sitio donde bañarme, me tiro al agua a divertirme, pronto comprare unas gafas para ver toda la capacidad que tienen estos excelentes fondo marinos, pero hasta que llegue el día estoy optando por nadar, después me refugio en una especie de charca en el que las olas llegan tímidamente, aunque los rayos de sol me dan directamente en todo el cuerpo, da energía para recargar pilas, porque después vuelta al mundo, a trabajar, a hacer de psicólogo a veces y a adquirir mucha experiencia de los detalles, de los recursos y de las personas.
Yo en cualquier sitio que esté, disfruto al máximo de todo lo que me puede dar el entorno y como no, aquí en Canarias, también lo estoy haciendo. Disfruto de esa temperatura agradable y a veces sofocante que incita a pegarse un baño. Entre semana, solo tengo tiempo por las mañanas y he encontrado un rinconcito de la ciudad perfecto que me permite disfrutar del mar con la tranquilidad de las olas rompiendo contra la piedra, es mi paraíso particular, allí me desplazo en bici, subidas y bajadas constantes que por el momento mi nueva adquisición soporta con fuerza las sacudidas de un garrulo descendiendo por un camino pedregoso y la pobre amortiguando como puede. Cuando llego dejo la mochila caer, me quito la camiseta sudada y busco un sitio donde bañarme, me tiro al agua a divertirme, pronto comprare unas gafas para ver toda la capacidad que tienen estos excelentes fondo marinos, pero hasta que llegue el día estoy optando por nadar, después me refugio en una especie de charca en el que las olas llegan tímidamente, aunque los rayos de sol me dan directamente en todo el cuerpo, da energía para recargar pilas, porque después vuelta al mundo, a trabajar, a hacer de psicólogo a veces y a adquirir mucha experiencia de los detalles, de los recursos y de las personas.
P.D: Manejen la cabeza ella es la que te puede parar los pies cuando tu cuerpo insiste en seguir corriendo, nunca os dejéis llevar solo por un sentimiento, tenéis que compaginarlo con el cuerpo, el ser y la mente. El corazón no debe gobernar el alma de un hombre, en ella existe hueco para todos.
Muchas gracias a los que me leen y un saludo especial a los que me animan a seguir escribiendo cuando a veces desconozca de quién se trata.